¿Por qué se produce la inflación?

La inflación no tiene una única causa. Puede aparecer cuando la demanda crece más deprisa que la capacidad de producción. También puede surgir por el aumento del coste de bienes esenciales o por el debilitamiento de una moneda. Las expectativas pueden trasladar subidas a salarios y contratos. Otra causa posible es un crecimiento persistente del dinero y del gasto superior al de la producción.

En la práctica, varios mecanismos suelen actuar al mismo tiempo. Identificar la causa dominante importa porque no todas las respuestas producen los mismos efectos.

Inflación por exceso de demanda

Una economía tiene una capacidad limitada para producir bienes y servicios en cada momento. Si hogares, empresas y administraciones intentan gastar mucho más de lo que esa capacidad permite ofrecer, las empresas pueden responder elevando precios.

Esto puede ocurrir durante una recuperación rápida, tras un aumento fuerte del crédito, por una política fiscal expansiva o por unos tipos de interés muy bajos. Al principio, una demanda mayor puede aumentar la producción y el empleo. Cuando las empresas se acercan a sus límites de personal, maquinaria, materias primas o transporte, resulta más difícil responder produciendo más y aumenta la presión sobre los precios.

Inflación por problemas de oferta y costes

Los precios también pueden subir cuando producir se vuelve más caro o la oferta se reduce.

Algunos ejemplos son:

Si muchas empresas utilizan el mismo insumo, una subida inicial puede propagarse. La energía, por ejemplo, afecta al transporte, la fabricación, la refrigeración y numerosos servicios.

Una economía puede sufrir inflación aunque su demanda sea débil si el problema principal se encuentra en la oferta. En ese caso, la combinación puede ser especialmente difícil: precios más altos y menor producción.

Inflación importada y tipo de cambio

Una depreciación de la moneda encarece, en moneda local, los productos y materias primas adquiridos en el exterior.

Si un equipo cuesta 100 dólares, su precio local será de 100.000 unidades cuando el dólar vale 1.000 unidades locales. Si el tipo pasa a 1.500 y el precio en dólares no cambia, el coste convertido aumenta a 150.000.

El traslado a los precios finales no siempre es completo ni inmediato. Depende de los márgenes de las empresas, los contratos, la competencia, los inventarios, los impuestos y la proporción de componentes importados. Suele ser mayor en economías que dependen mucho de importaciones o donde las empresas fijan precios tomando como referencia monedas extranjeras.

Salarios, contratos y expectativas

Cuando las personas esperan inflación, intentan protegerse. Los trabajadores pueden pedir aumentos salariales, los propietarios actualizar alquileres y las empresas revisar precios con mayor frecuencia.

Estas decisiones son comprensibles individualmente, pero pueden dar persistencia a la inflación. Si una empresa espera que sus costes suban, puede aumentar hoy sus precios. Si los trabajadores esperan precios más altos, pueden reclamar salarios mayores. Si esas expectativas se incorporan repetidamente a contratos, la inflación puede continuar incluso después de desaparecer la perturbación inicial.

La credibilidad de las instituciones importa porque influye en esas expectativas. Si hogares y empresas creen que la inflación volverá a un nivel estable, es menos probable que incorporen subidas elevadas durante años en sus decisiones.

Creación de dinero, crédito y gasto

Un aumento de la cantidad de dinero no genera automáticamente inflación en cualquier circunstancia. El efecto depende de qué ocurre con el crédito, el gasto, la producción, la demanda de dinero y la capacidad disponible de la economía.

Sin embargo, el dinero y el gasto nominal pueden crecer de forma persistente más deprisa que la producción real. En ese caso, puede disminuir el valor de cada unidad monetaria y aumentar el nivel general de precios. Los episodios prolongados de inflación muy alta suelen requerir una expansión monetaria que permita sostener las subidas de gasto y precios.

La expresión «imprimir dinero» simplifica un proceso más amplio. La mayor parte del dinero utilizado en economías modernas existe como depósitos bancarios creados al concederse préstamos. En cambio, los bancos centrales crean efectivo y reservas y condicionan el coste y disponibilidad del crédito.

La política fiscal también puede influir

El gasto público y los impuestos afectan a la demanda total. Un aumento del gasto o una reducción de impuestos puede sostener actividad y empleo cuando existen recursos ociosos. Si se aplica en una economía que ya opera cerca de su capacidad, puede añadir presión inflacionaria.

La forma de financiar déficits persistentes también importa. Si existe una expectativa de que acabarán cubriéndose mediante creación monetaria o si deterioran la confianza en la moneda, pueden reforzar las presiones sobre precios y tipo de cambio.

No todas las subidas duran lo mismo

Una perturbación puntual puede elevar el nivel de precios sin generar una inflación continuamente acelerada. Por ejemplo, un encarecimiento único de la energía puede provocar una subida durante varios meses. Para que la inflación continúe, suelen ser necesarios efectos secundarios, nuevas perturbaciones o mecanismos que mantengan el crecimiento de precios, costes y gasto.

Por eso conviene distinguir entre el origen de una subida y los factores que la vuelven persistente.

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Fuentes de referencia