Zimbabue y el billete de cien billones

A comienzos de 2009, Zimbabue tenía en circulación un billete de 100 billones de dólares zimbabuenses. La cifra era:

100.000.000.000.000

El billete se ha convertido en un símbolo de la hiperinflación. Sin embargo, el episodio fue más amplio. La caída de la producción, los déficits públicos, la creación monetaria, los controles, la escasez y la pérdida de confianza desplazaron la moneda de la vida cotidiana.

El deterioro de la economía

Desde finales de la década de 1990 y comienzos de la de 2000, Zimbabue sufrió una contracción profunda de la actividad económica.

La producción agrícola y manufacturera cayó, las exportaciones y los ingresos fiscales se debilitaron y el Estado afrontó crecientes necesidades de financiación.

El banco central expandió la oferta monetaria para financiar gasto público y actividades cuasifiscales. Al mismo tiempo, la cantidad de bienes disponibles disminuía.

Inflación y tipos de cambio

La pérdida de valor del dólar zimbabuense se reflejó tanto en los precios internos como en el mercado de divisas.

Los controles oficiales no eliminaban la demanda de moneda extranjera. Surgieron grandes diferencias entre tipos oficiales y paralelos, lo que dificultaba importaciones, contabilidad y planificación empresarial.

Cuando los precios regulados quedaban por debajo de los costes, algunos bienes desaparecían de los canales formales.

Tres redenominaciones en pocos años

Zimbabue intentó simplificar la escala monetaria mediante varias redenominaciones.

En 2006 se eliminaron tres ceros. En 2008 se eliminaron diez. En febrero de 2009 se eliminaron otros doce.

Cada operación facilitó temporalmente la escritura de importes, pero la inflación continuó. Las nuevas escalas volvieron a llenarse de ceros.

Este es uno de los ejemplos más claros de que una redenominación no sustituye a la estabilización.

El billete de 100 billones

Antes de la tercera redenominación de 2009, el Banco de la Reserva de Zimbabue emitió billetes en denominaciones de billones.

El de 100 billones se convirtió en la denominación más conocida. En inglés aparece como 100 trillion, que en español de escala larga corresponde a cien billones.

Su valor real cambiaba tan deprisa que el número impreso no indicaba una gran capacidad de compra estable.

Un billete con más ceros no es necesariamente un billete «más valioso». El valor depende de lo que pueda comprarse y de su conversión a otras monedas.

Paso a un sistema multidivisa

A comienzos de 2009, las autoridades permitieron el uso generalizado de monedas extranjeras. El dólar estadounidense y el rand sudafricano, entre otras, pasaron a utilizarse en pagos y precios.

La utilización de divisas estabilizó la unidad de cuenta y puso fin a la hiperinflación del dólar zimbabuense de aquella etapa.

El cambio tuvo costes. Sin moneda propia operativa, el país perdió herramientas de política monetaria y dependió de la disponibilidad física y financiera de divisas extranjeras.

Demonetización de 2015

En 2015, el Banco de la Reserva realizó un proceso formal para retirar y convertir los antiguos saldos y billetes de dólares zimbabuenses.

La institución aclaró que la demonetización era un proceso de canje y cierre del antiguo sistema, no una compensación por el poder adquisitivo perdido durante la hiperinflación.

Esa distinción es importante. Cambiar billetes antiguos a una tasa administrativa no puede reconstruir el valor real que desapareció años antes.

Una historia que no terminó en 2009

Zimbabue volvió a introducir instrumentos y unidades monetarias nacionales posteriormente. La historia reciente incluye nuevos periodos de inflación, tipos de cambio múltiples y cambios de política.

El relato termina con la demonetización del antiguo dólar. Las fuentes actuales describen cualquier cambio posterior.

Qué enseña el billete

El billete de cien billones demuestra la diferencia entre denominación y valor.

Su cifra es enorme. Su capacidad de compra al final de la hiperinflación era pequeña e inestable.

Este principio también se aplica a Cartonindex. El lector necesita conocer el precio de referencia, la fecha y la metodología para interpretar la equivalencia entre monedas.

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Fuentes de referencia