Hungría, 1946: la inflación más rápida registrada

La hiperinflación húngara de 1945 y 1946 suele considerarse la más rápida documentada. En su fase final, los precios se duplicaban en menos de un día.

El episodio terminó el 1 de agosto de 1946 con la introducción del forinto.

Una economía destruida por la guerra

Hungría salió de la Segunda Guerra Mundial con graves daños físicos, pérdida de capacidad productiva, escasez de bienes y obligaciones de reparación.

El sistema fiscal estaba debilitado y el Gobierno tenía dificultades para recaudar ingresos suficientes. La creación de dinero se utilizó para financiar gastos y crédito.

La cantidad de pengős aumentó mientras la oferta de productos seguía limitada.

Del aumento de precios al colapso de la unidad

A medida que el pengő perdía valor, las personas reducían el tiempo que conservaban dinero. Los precios se actualizaban constantemente y la demanda de billetes de mayor denominación crecía.

La rapidez del proceso superó incluso a la hiperinflación alemana de 1923.

Según registros ampliamente utilizados, la inflación mensual de julio de 1946 alcanzó aproximadamente 4,19 × 10^16 %. Esto equivalía a una duplicación de precios alrededor de cada quince horas.

Las cifras deben interpretarse con cautela: en una economía donde los precios cambian varias veces al día, cualquier índice afronta enormes dificultades de medición.

Billetes con cifras extremas

Hungría emitió un billete de 100.000.000.000.000.000.000 pengős, es decir, cien trillones en la escala larga española.

La denominación se expresaba mediante palabras para hacerla manejable. Aun así, perdió utilidad en poco tiempo.

También se utilizaron unidades auxiliares como el adópengő, inicialmente concebido para fines fiscales e indexación. Su valor terminó deteriorándose igualmente.

Por qué añadir ceros no resuelve nada

Emitir billetes mayores reduce el número de piezas necesarias para pagar, pero no estabiliza la unidad.

Cuando los precios crecen más deprisa que la producción y que la capacidad de imprimir y distribuir efectivo, cada nueva denominación nace con una vida útil muy corta.

La hiperinflación convierte el diseño de billetes en una carrera contra la pérdida de valor.

La introducción del forinto

El 1 de agosto de 1946, Hungría introdujo el forinto.

La reforma formó parte de un programa más amplio que incluyó:

La conversión nominal entre pengő y forinto alcanzó una escala extraordinaria. Las fuentes históricas suelen expresarla como un forinto por 4 × 10^29 pengős.

Más importante que el número fue la capacidad del nuevo sistema para detener la creación acelerada de dinero y restablecer una unidad utilizable.

El forinto como nueva referencia

El Banco Nacional de Hungría confirma que el sistema del forinto comenzó el 1 de agosto de 1946. Los primeros billetes de la nueva moneda permanecieron durante décadas con modificaciones limitadas.

El éxito inicial no significaba que Hungría quedara libre de inflación para siempre. Significaba que la fase hiperinflacionaria había terminado y que la moneda volvía a cumplir funciones básicas.

Comparación con Alemania y Zimbabue

Los tres episodios comparten elementos:

Las causas concretas fueron diferentes. Alemania estaba marcada por la posguerra de 1918 y el conflicto de reparaciones. Hungría afrontaba la destrucción de 1945. Zimbabue sufrió una crisis productiva y fiscal en un contexto distinto.

No debe utilizarse una explicación única para todos los casos.

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Fuentes de referencia