Alemania, 1923: cuando el marco dejó de medir
En 1923, los precios en Alemania cambiaban tan deprisa que los salarios podían pagarse diariamente y gastarse de inmediato. El marco dejó de servir como una referencia estable para contratos, ahorros y compras cotidianas.
La imagen de carretillas llenas de billetes es real, pero no explica por sí sola la crisis. La hiperinflación fue el resultado de varios años de guerra, deuda, déficit, pérdida de producción, conflicto internacional y creación monetaria.
El punto de partida: la Primera Guerra Mundial
Alemania suspendió la convertibilidad del marco en oro en 1914. El Estado financió una gran parte del esfuerzo bélico mediante deuda, con la expectativa de que una victoria permitiría cubrir los costes.
La guerra terminó con derrota, una economía dañada y fuertes obligaciones financieras. El Tratado de Versalles impuso reparaciones, cuya cuantía y forma de pago fueron objeto de conflicto.
El presupuesto público continuó registrando déficits. El banco central facilitó su financiación mediante creación de dinero.
Inflación antes de la hiperinflación
Los precios y el tipo de cambio ya se habían deteriorado antes de 1923. La moneda perdía valor frente a divisas extranjeras y los agentes intentaban protegerse comprando bienes, activos o moneda extranjera.
Esa conducta aceleraba la circulación del dinero: nadie quería conservar marcos durante mucho tiempo.
La inflación se convirtió en hiperinflación cuando la subida de precios y la pérdida de confianza se retroalimentaron a gran velocidad.
La ocupación del Ruhr
En enero de 1923, tropas francesas y belgas ocuparon la región industrial del Ruhr tras incumplimientos en las entregas de reparaciones.
El Gobierno alemán respondió con «resistencia pasiva»: trabajadores y empresas redujeron o detuvieron la cooperación con las autoridades ocupantes.
El Estado continuó pagando salarios y ayudas mientras la producción y los ingresos fiscales caían. Gran parte de ese gasto se financió creando dinero.
La presión sobre el marco se volvió extrema.
Precios que perdían significado
El Bundesbank describe una situación en la que los comerciantes actualizaban precios de forma constante y los trabajadores gastaban el salario tan pronto como lo recibían.
En noviembre de 1923, el dólar llegó a cotizar alrededor de 4,2 billones de marcos de papel.
Los billetes acumulaban ceros. La denominación impresa podía perder utilidad entre el encargo y la puesta en circulación.
El problema no era que faltaran números grandes. Era que la unidad dejaba de medir de forma estable.
Quién perdió y quién pudo protegerse
La hiperinflación destruyó gran parte del valor real de:
- Efectivo.
- Ahorros bancarios nominales.
- Pensiones fijas.
- Bonos y préstamos denominados en marcos.
Algunos deudores se beneficiaron porque devolvieron obligaciones con dinero depreciado. Los propietarios de activos reales, divisas o bienes comerciables pudieron protegerse mejor, aunque el resultado dependió de cada situación.
La crisis redistribuyó riqueza de forma desordenada y deterioró la confianza en contratos e instituciones.
La estabilización
En septiembre de 1923 terminó la resistencia pasiva. El Gobierno adoptó medidas fiscales y dejó de financiar determinados gastos extraordinarios.
En noviembre se introdujo el Rentenmark. No era convertible en oro, pero su emisión estaba limitada y se presentó con respaldo sobre activos territoriales e industriales.
La relación utilizada para estabilizar la escala fue:
1 Rentenmark = 1.000.000.000.000 marcos de papel
El tipo de cambio se estabilizó. En 1924 se introdujo el Reichsmark como moneda legal definitiva dentro del nuevo marco monetario.
La nueva unidad ayudó, pero la estabilización dependió también de ajustes fiscales, crédito internacional y recuperación de la confianza.
Lo que enseña el episodio
La hiperinflación no termina simplemente imprimiendo billetes con menos ceros. Necesita que el público crea que la oferta de dinero y las finanzas públicas seguirán una regla sostenible.
También muestra por qué la inflación elevada daña la función de unidad de cuenta. Cuando una cifra caduca en horas, comparar precios deja de ser sencillo.
Para continuar
- Qué es la inflación.
- Por qué se produce la inflación.
- Por qué crear más dinero no crea por sí solo más riqueza.
- Hungría, 1946.