Ecuador, 2000: del sucre al dólar

El 9 de enero de 2000, Ecuador anunció que adoptaría el dólar estadounidense como moneda de curso legal y sustituiría al sucre.

La decisión llegó después de una grave crisis bancaria, una recesión y una rápida depreciación de la moneda nacional. El tipo de conversión se fijó en 25.000 sucres por dólar.

La crisis de finales de los noventa

Ecuador sufrió varios golpes durante la segunda mitad de la década de 1990:

En 1999, varias instituciones financieras cerraron o fueron intervenidas. El Gobierno congeló parte de los depósitos bancarios para evitar una retirada masiva.

La economía se contrajo y el sucre perdió rápidamente valor frente al dólar.

Una economía ya parcialmente dolarizada

Antes de la decisión oficial, muchas personas y empresas ya utilizaban dólares para ahorrar, fijar precios o realizar operaciones importantes.

Este proceso se denomina dolarización informal o sustitución monetaria. Surge cuando los usuarios prefieren una moneda extranjera para proteger el valor de sus activos o reducir la incertidumbre.

La coexistencia de monedas complicaba la situación de bancos y deudores. Quien recibía ingresos en sucres pero debía dólares veía crecer su deuda cada vez que el sucre se depreciaba.

El anuncio del 9 de enero

El Gobierno anunció la dolarización a una tasa de:

1 dólar = 25.000 sucres

La Ley para la Transformación Económica, publicada en marzo de 2000, dio base legal al proceso.

El Banco Central del Ecuador comenzó a canjear sucres por dólares y retiró los billetes nacionales. Continuó emitiendo monedas fraccionarias ecuatorianas con el mismo valor que los centavos de dólar.

Qué significa dolarizar oficialmente

La dolarización oficial implica que la moneda extranjera pasa a cumplir las funciones principales de:

Los salarios, precios, impuestos, depósitos y contratos se expresan en dólares.

El país no controla la emisión de esa moneda. Los dólares entran mediante exportaciones, remesas, inversión, turismo, crédito y otras operaciones con el exterior.

Qué problema resolvía

La adopción del dólar eliminó el riesgo de una nueva depreciación entre el sucre y el dólar porque el sucre dejó de utilizarse como unidad principal.

También proporcionó una referencia más estable para precios y contratos y ayudó a reducir la inflación después del ajuste inicial.

Sin embargo, no reparó automáticamente las pérdidas sufridas durante la crisis bancaria ni solucionó todos los problemas fiscales y productivos.

Qué herramientas se perdieron

Un país con moneda propia puede, dentro de ciertos límites:

En una economía dolarizada, esas herramientas quedan limitadas. La estabilidad depende más de la disciplina fiscal, la solidez bancaria, las reservas de liquidez y la entrada de divisas.

Dolarización no es una paridad fija

En un tipo de cambio fijo, la moneda nacional continúa existiendo y la autoridad promete convertirla a una tasa determinada.

En la dolarización oficial, la moneda extranjera sustituye a la nacional como unidad principal. No hay un tipo de cambio cotidiano entre sucres y dólares porque el sucre dejó de circular como moneda de curso legal.

La conversión y sus efectos distributivos

La tasa de 25.000 sucres por dólar se aplicó a depósitos, deudas y precios dentro del marco legal.

Las personas que conservaban activos en sucres habían sufrido una fuerte pérdida de valor durante la depreciación previa. Quienes debían dólares afrontaban una carga creciente antes de la conversión.

Por eso, una dolarización no es neutral para todos los balances. El momento y la tasa de conversión determinan cómo se distribuyen pérdidas y obligaciones.

Qué relación tiene con Cartonindex

Ecuador demuestra que el nombre de la moneda de un país no tiene por qué coincidir con una moneda emitida nacionalmente.

Si Cartonindex incluyera Ecuador, la referencia real sería el dólar estadounidense, aunque la economía, los salarios y los precios correspondieran a Ecuador.

Una comparación monetaria no puede describir por sí sola el coste de vida local. Un dólar tiene la misma denominación en Estados Unidos y Ecuador, pero su poder adquisitivo y los ingresos de la población pueden ser diferentes.

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Fuentes de referencia